El viento y el agua


el agua tiene el poder de retener nuestra energía o Chi cuando estamos ante su presencia.

Como ya hemos señalado, Feng Shui significa <<viento y agua>>. Para sintetizar su esencia no hay otro documento más válido que <<El libro de los muertos>>, del maestro Guo Pu, quien lo explicó de la siguiente forma: <<El Chi (energía) viaja y se dispersa con el viento, pero se retiene en presencia del agua>>.

El Feng Shui es un arte y, a la vez, una filosofía pues implica un modo de entender la vida. El principio fundamental que lo rige es la búsqueda de la unión perfecta entre el individuo y su hábitat en función de criterios topográficos y magnéticos. Actúa como una herramienta que ayuda a encontrar el camino que conduce hacia el equilibrio entre el sujeto y el medio que le rodea, a partir del conocimiento de las energías que fluyen a su alrededor. La energía está ahí, siempre presente en los espacios que habitamos, en la distribución de las habitaciones de nuestra casa, en el diseño y la decoración. Lo único que tenemos que hacer es aprender a utilizar dicha energía para que nos ayude a mejorar aspectos tan importantes como la salud o al éxito personal.

De hecho, la nobleza china, a quien se le atribuyen proezas como salvar al pueblo de catástrofes y vencer en infinidad de guerras, asumió este uso de la energía como un tesoro. Tanto fue así que decidió mantener todos los conocimientos en torno a esta filosofía de manera secreta, únicamente accesibles para los círculos sociales más pudientes.

DOS CONCEPTOS

El Chi

Ahora bien, como toda disciplina, esta práctica se asienta sobre una serie de conceptos que lo estructuran y cuyo conocimiento resulta imprescindible para adentrarnos de lleno en el estudio de sus aplicaciones.

En primer lugar, encontramos el Chi. Este término define la vibración invisible que conecta a la Tierra y al hombre con el universo y que comprende las situaciones en las que predomina un estado positivo, vital y saludable. Su opuesto recibe el nombre de Sha Chi.

CUIDAR LA NATURALEZA

La clave reside en observar y cuidar nuestro entorno, porque éste es la vía principal por la que podremos iniciar el camino para conocernos a nosotros mismos. Es algo tan sencillo como entender que si la actitud que mantenemos hacia lo que nos rodea es negativa, si no tenemos ningún respeto por el medio ambiente y contribuimos a dañarlo, acabaremos por provocar en nuestro entorno una reacción dañina que se nos volverá en contra.

Lo mismo ocurre a la inversa. Si mantenemos una actitud positiva, respetamos, cuidamos y mimamos la naturaleza, podremos obtener de ella la energía y el sosiego que en tantas ocasiones buscamos en las cosas más efímeras e insustanciales, sin entender que, en realidad, éstos son más accesibles de lo que pensamos.

En este punto, el Feng Shui desempeña un papel crucial al desvelarse como un instrumento práctico para controlar los efectos que todos estos elementos son capaces de producir en nosotros.

El Feng Shui se convierte así en el medio para encontrar la forma de dejar de vivir de espaldas a nuestro entorno, para enseñarnos a cuidarlo y extraer de él la sabiduría necesaria que nos conduzca a una vida equilibrada.

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