El misterio de los misterios


 
 
Aquello que miramos y no vemos es lo invisible,
por mucho que escuchemos permanece inaudible,
al asirlo, intangible entre los dedos se escurre.
Son estos tres atributos insondables,
mas allá de razón y sensación,
que sin cesar emergen en constante unión.
 
Cuando se revela, no deslumbra,
ni pierde su luz cuando se oculta.
Infinito, no pueden las formas definirlo
y a la no existencia continuamente retorna.
Es la imagen esquiva sin imagen.
 
No verás su rostro si lo miras de frente,
no verás su espalda si sigues sus pasos,
mas quien mora en el eterno presente
llega a conocer el inicio de los tiempos,
se convierte en un Iniciado del Misterio.
Tao Te Ching al alcance de todos. Alfonso Colodrón.

Un cristiano diría que aquí se habla de Dios. Un musulmán que se habla de Alá, un hindú de Brahma, muchos indios de América del Norte lo llamarían Manitú, el Gran Espíritu, o Walkan Tanka, el gran Misterio. y los principales filósofos chinos estaban intentando simplemente expresar lo inexpresable, lo que transciende la razón y los sentidos. Pero en ningún caso hablaban de un Dios personal. Tal vez de una intuición o una experiencia profunda. Lo que los místicos de todos los tiempos han intentado transmitir con sus versos.

Pero hay muchas cosas que son invisibles a los ojos desnudos: la belleza de un alma en un cuerpo maltrecho, o en un rostro endurecido por la máscara que se fabricó para defenderse y no sufrir. Es difícil ver la belleza de una cara es un esteta. quien es capaz de ver la belleza de una cara es un esteta. Quien es capaz de ver la belleza del alma ha penetrado en el océano de la unidad. El océano habitado por el silencio armonioso de la luz.

Hoy día solo se tiene en cuenta lo que se puede ver y tocar, oler y gustar. Lo que se puede contar, pesar y medir. Lo que se puede vender y comprar. Pero, cuanto pesan las ondas que comunican los teléfonos móviles entre sí? Qué textura tiene la electricidad? Quién puede oír el sonido de los delfines y entender el lenguaje de los pájaros? A qué saben los rayos ultravioletas? Cuánto valen los años de un árbol centenario?

Quizá todo esto que la ciencia empieza a admitir sean simples espejos de lo Invisible misterioso. Del Misterio invisible que nos rodea. Y no como una magia primitiva que nos cure del temor, sino como una aceptación de nuestros límites y del sentimiento de respeto que pueden producir una noche estrellada o una tormenta en alta mar. O lo infinitamente grande o lo infinitamente pequeño, como el universo maravilloso de las estrellas o el de una simple célula.

Niños, poetas, científicos, pintores, músicos y místicos pueden ser hoy día iniciados del Misterio. Pueden estar más en contacto con la cara oculta de las cosas. O una madre que da a la luz.

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