consumo

Para escapar de un sistema que priva de la existencia a la humanidad.


Pareciera no haber ningún lugar donde vivan paralelamente almas en bienestar, todos los sitios habitados por personas son carcomidos por el funcionamiento a partir del sometimiento entre los vivientes.  Llegando a no poder reconocerse como tales, como humanos de igual a igual o simplemente vernos como personas.

Llega un lenguaje que nos ayuda a distinguir un rol o una determinación, un nombre que darle a otro individuo, empleando características que son absolutamente poco internas, mas bien visuales y llevadas por una estética inventada por nosotros mismos, pero ficticia.

¿No se puede escapar del capitalismo?

Vivimos de forma consecuente a lo que significa habitar en el capitalismo. Estando acá todo nos mueve  a participar activamente de un consumo inacabado.

Básicamente consumir es contribuir al mantenimiento de este sistema económico, todo forma parte de este ciclo de sistema económico. Incluso las personas forman parte, dejando de tener una existencia y dedicándose a ser “productos de mercado”, productos de compra, venta y producción y en otras inexistencias aun mayores.

¿Cómo desprenderse?

Esta respuesta es simple y lógica en su causa, pero difícil en el efecto real, ya que requiere de mucho estudio y aprendizaje comunitario.

Simplemente es imposible seguir habitando así, hombres contra hombres en sus distintas variaciones y posibilidades de aplastamiento.

Desprenderse es buscar un medio de autogestión. Y pareciera que no pudiéramos escapar del consumo hedonista, pero el problema es aun mas grave por que realmente no necesitamos de lo que nos venden con publicidad en las grandes tiendas y el mercado, pero si necesitamos de recursos energéticos para poder vivir.  Como el gas, el petróleo, la electricidad etc. Al igual que el agua, el internet, las ondas de radio (que bastante nos dañan) debieran ser bienes sociales, bienes comunes. Pero como siempre detrás de todo hay un humono afilándose los colmillos, para seguir absorbiendo la sangre de la humanidad, no sucede un cambio.

Energías y recursos, de los que deberíamos ser dueños, participando activamente de su creación y subsistencia: Energías renovables, energías comunes, para un fin social.

Los recursos naturales pasan a ser recursos privados. Debemos generar medios para obtener el agua sin depender de una empresa privada. Vivir en torno a la naturaleza que es lo lógico y normal, lo único normal. (Todo lo demás son millones de mutaciones a partir de lo natural).

Vivimos en un modelo económico basado en el crecimiento perpetuo, pero las energías se acaban, nosotros hacemos que funcionen pagando por ellas.

Hay miles de cabezas que hablan de un desarrollo sostenible, perdurable o sustentable. Se preocupan de “satisfacer” las necesidades de las generaciones a beneficio del desarrollo socio-económico. Y consiguen satisfacer a la población con sus “medios de inteligencia, con los arquitectos de las mentes, ingenieros del pensamiento”

La permacultura es lo más cercano a una propuesta equilibrada con el entorno. Viviendo en agricultura permanente y haciendo de todo un medio de reciclaje y un diseño de vida coherente. Por ejemplo existen plantas que purifican el agua, y vuelvo a lo anteriormente mencionado.

Vivir trabajando para un bien común social, porque no somos sólo individuos.

Trabajar hace feliz al ser humano, creando y construyendo, pero evidentemente no podemos ser felices cuando le trabajamos a otro, cuando el esfuerzo no se equilibra con la forma de vivir, cuando todo pasa a través del dinero que es inhumano, y previamente por un emperador.

Hablar de inexistencia es hablar de la carencia de una personalidad natural, modificada por un entorno conductivista, que hace que a partir de roles, cada individuo no pueda desarrollarse a partir de uno mismo. Sin siquiera conocerse o  sentirse. Manipulados incluso los deseos, creyendo que seremos felices al adquirir “comprar” lo que la publicidad tan bien hace creer que deseamos… No se trata de ser únicos, el asunto es estar de verdad, estar pisando el suelo con los pies, y no ser una masa inerte manejada incluso en sus pensamientos; en este tiempo residido, ya nada nos pertenece, ni nosotros mismos.

Filosofía ideológica- o simplemente de micro.

Por: Azular arma de poesía portátil  

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