Filosofia

III. Ontología


Teoría del «Ser»

Teoría de los objetos conocidos y cognoscibles. Reflexión sobre los objetos en general.

Etimológicamente la ontología se puede definir como el logos o conocimiento del ente. El término se introduce en el siglo XVIII para indicar la ciencia del ser en general (“filosofía primera” – Aristóteles. Posteriormente recibe el nombre de metafísica).

aristoteles filosofia primera La ontología es la parte de la filosofía que investiga en qué consiste el ser y cuáles son los ámbitos o regiones del ser fundamentales. La ciencia del ente en tanto que ente, en tanto que dicho ente tiene o participa de alguna modalidad de ser. En este sentido, la ontología es la ciencia más universal de todas puesto que se refiere a la totalidad de las cosas y no hay nada que no caiga bajo su consideración. Tiene por objeto la totalidad del ser, en la más vasta y amplia acepción de esta palabra, no de este o aquel ser concreto y determinado. Las dos cuestiones fundamentales de la ontología son en qué consiste el ser y cuáles son los seres o géneros de seres más importantes.

Ente es todo aquello que tiene ser, los objetos físicos y psíquicos, es el término que podemos utilizar para referirnos a las cosas en la medida en que éstas poseen ser. Desde este punto de vista las piedras, los animales, las personas, Dios mismo son entes puesto que poseen algún tipo de ser, aunque cada uno a su manera. Los objetos matemáticos e incluso los meramente imaginados también tienen un ser (estos últimos un ser ficticio o irreal).

Todas las ciencias o saberes se refieren o estudian los entes, unas los entes físicos, como las ciencias físicas, otra los entes matemáticos, como la matemática, otra los seres vivos, como la biología; pero se fijan en un aspecto particular de cada objeto que estudian: la física estudia los seres físicos como las piedras y también el cuerpo humano en la medida en que tienen dimensiones físicas; los biólogos, por el contrario, estudian también al hombre pero en la medida en que está dotado de ciertas actividades y funciones que llamamos vitales. La ontología también estudia las piedras, los animales, los números, los hombres, pero fijándose en su ser, y trata de establecer la dimensión o característica esencial que les define de ese modo y no de otro.

parmenidesSe han dado distintas respuestas a las preguntas básicas de la ontología (en qué consiste ser y cuáles son los seres fundamentales); así, por ejemplo, para Platón el ser consiste en ser eterno, inmaterial, inmutable y racional, y los seres son de forma plena las Ideas; para Santo Tomás el ser consiste en ser eterno, infinito y dotado de consciencia y voluntad, y el ser pleno es Dios; para Nietzsche el ser consiste en cambio, temporalidad, nacimiento y muerte e irracionalidad y los seres son los objetos del mundo fugaz de los sentidos.

Aunque desde el comienzo de la filosofía todos los filósofos defendieron una u otra tesis ontológica, se suele indicar que es Parménides realmente el primero que de forma explícita tiene un discurso ontológico, convirtiéndose así en el padre de la ontología.

¿Qué es el Ser? Imposibilidad de definir el ser

Dar una definición de algo supone reducir ese algo a elementos de carácter más general, incluir ese algo en un concepto más general todavía que él. Pero no hay concepto más general que el concepto del ser.

Los conceptos, las nociones de que nos valemos en las ciencias y en la vida, poseen una determinada extensión; es decir, que cubren una parte de la realidad; se aplican a un grupo de objetos, a unos cuantos seres. Pero estos conceptos son unos más extensos que otros; es decir, que algunos se aplican a menos seres que otros; como cuando comparamos el concepto de «europeo» con el de «hombre» encontramos naturalmente que hay menos europeos que hombres. Por consiguiente, el concepto de «hombre» se aplica a mas cantidad de ser que el concepto «europeo». Los conceptos son, pues, unos más extensos que otros. Ahora bien, si nos proponemos definir el concepto de «ser», tendremos que tener a mano conceptos que cubran mayor cantidad de ser que el concepto de ser, pero el concepto de ser en general es el que cubre mayor cantidad de ser. Por consiguiente, no hay otro más extenso, por medio del cual pueda ser definido.

Definir un concepto también es enumerar una tras otra las múltiples y variadas notas características de ese concepto. Un concepto menos extenso requiere mayor número de notas características, necesita más notas definitorias que un concepto muy amplio. Por el contrario, un concepto más extenso requiere menos notas características. El concepto más amplio de todos, el concepto de ser, no tiene, en realidad, notas que lo definan. Por eso, para definir el ser nos encontraríamos con la dificultad de que no tendríamos que decir de él nada. Hegel, que hace esta misma observación, acaba por identificar por completo el concepto de «ser» con el concepto de «nada».

Por consiguiente, el concepto de «ser» no es un concepto que sea definible. A la pregunta: ¿qué es el ser?, no podemos dar ninguna contestación. Del concepto de ser no podemos predicar nada, del mismo modo que de la nada no podemos predicar nada. Por otra parte, del ser lo podemos predicar todo, que equivale exactamente a no poder predicar nada.

¿Quién es el ser?. Señalamiento del ser

El concepto de ser no puede definirse, pero si puede señalarse, que no es lo mismo que definirlo. Definirlo es hacerlo entrar en otro concepto más amplio; señalarlo es simplemente invitar al interlocutor a que dirija su intuición hacia un determinado sitio, en donde está el concepto de ser. Ahora bien, preguntar quién es el ser, indica que no sabemos quién es el ser, que no lo conocemos, y además, que hay diferentes pretensiones, más o menos legítimas, a ser el ser, que diferentes cosas pretenden ser el ser, y que nosotros nos vemos obligados a examinar cuál de esas cosas puede legítimamente ostentar el apelativo de «ser». Esto, supone, pues, la distinción entre el ser, que lo es de verdad, y el ser, que no lo es de verdad; supone una distinción entre el ser auténtico y el ser inauténtico o falso. O, como decían los griegos, como decía Platón, entre el ser que es y el ser que no es. De esta manera, lo que distingue el ser, lo que legítima el ser es precisamente su incapacidad de ser definido, de disolverlo, de reducirlo a otros seres.

Ser en sí y ser en otro

El ser que consiste en otro no puede ser un ser en sí, puesto que consiste en otro. El ser en otro es un ser inauténtico, es un ser falso, puesto que tan pronto como yo lo examino, me encuentro con su definición, es decir, con que ese ser en otro es esto, lo otro, lo de más allá; es decir, que él no es sino un conjunto de esos otros seres; que él consiste en otra cosa.

Existencia y consistencia

Ser en sí y ser en otro equivale a la existencia y la consistencia. La palabra «ser» significa, por una parte, existir, estar ahí. Pero por otra parte significa también consistir, ser esto, ser lo otro. Cuando preguntamos ¿qué es el hombre?, ¿qué es el agua?, ¿qué es la luz?, no queremos decir si existe o no existe el hombre, si existe o no existe el agua o la luz. Queremos decir: ¿cuál es su esencia?, ¿en qué consiste el hombre?, ¿en qué consiste el agua?, ¿en qué consiste la luz? Cuando la Biblia dice que Dios pronunció estas palabras: «Fiat lux»; que la luz sea, la palabra «ser» está empleada, no en el sentido de «consistir», sino en el sentido de «existir». Cuando Dios dijo «Fiat lux»; que la luz sea, quiso decir que la luz, que no existe, exista. Pero cuando nosotros decimos: ¿qué es la luz?, no queremos decir qué existencia tiene la luz, queremos decir: ¿Cuál es su esencia?, ¿cuál es su consistencia?.

Partiendo de estas dos significaciones de la palabra «ser», existir (ser en sí), lo que es y consistir (ser en otro, señalar), quien es el ser. Y aplicadas las dos preguntas ¿Qué es? y ¿Quién es?, a los dos sentidos del verbo «ser» sustantivado, tenemos las siguientes formulaciones: ¿qué es existir?, ¿quién existe?, ¿qué es consistir? y ¿quién consiste?.  Examinemos estas cuatro preguntas, para ver si es posible su definición.

¿Qué es existir?

La ontología no podrá decirnos qué es existir. Existir es algo que intuimos directamente, lo sabemos por experiencia propia. No se puede decir qué sea la existencia, no puede ser objeto de definición. Porque definir es decir en qué consiste algo, explicar su consistencia y esto es justamente lo contrario de «existir», o por lo menos totalmente distinto, que no debe confundirse.

El existir no consiste en nada. Por eso muchos filósofos se detienen ante la imposibilidad de definir la existencia. La existencia no puede ser definida, y habrá un momento en la historia de la filosofía, en que un filósofo, Kant, hará uso de esta distinción, para hacer ver que ciertos argumentos metafísicos han consistido en considerar la existencia como un concepto, en vez de considerarla como una intuición que no puede ser discurrida del mismo modo que los conceptos.

¿Quién existe?

A esta pregunta, puede haber varias contestaciones: Yo existo, el mundo existe, Dios existe, las cosas existen. Y caben combinaciones en estas contestaciones:

1. Las cosas existen, y yo como una de tantas cosas;
2. Yo existo, pero las cosas no; las cosas no son más que mis representaciones; las cosas no son más que fenómenos para mí, apariencias que yo percibo, pero no verdaderas realidades. No «son» en sí mismas, sino en mí.
3. Ni las cosas, ni yo existimos de verdad, sino que sólo Dios existe, y las cosas y yo existimos en Dios; las cosas y yo tenemos un ser que no es un ser en mí, sino un ser en otro ser, en Dios.

¿Qué es consistir?

Esta pregunta efectivamente tiene contestación, como quiera yo advierto que unas cosas consisten en otras.

Hay maneras, modos, formas variadas del consistir. La enumeración, el estudio de todas estas formas variadas del consistir, es algo que puede hacerse y que se hace y constituye un capítulo importante de la ontología.

¿Quién consiste?

Hasta que no sepamos quién existe, no podemos saber quién consiste. Sólo cuando sepamos quién existe, con existencia real en sí, podremos decir que todo lo demás existe en ese ser primero, y por lo tanto, todo lo que no sea ese ser en sí, será ser en ese ser, es decir, todo lo demás consistirá en ese ser.

La pregunta no tiene contestación directa. Por ejemplo, como dice Espinoza, si nada existe, ni las cosas, ni yo, sino que las cosas y yo estamos en Dios, entonces a la pregunta: ¿quién consiste?, contestaremos que todos consistimos, salvo Dios, puesto que no es reductible a otra cosa, y en cambio nosotros y las cosas somos todos reductibles a Dios.

Queda reducido el problema de la ontología a las preguntas ¿quién existe? y ¿qué es consistir?.

Las contestaciones que se dan a la pregunta: ¿quién existe?, constituyen la parte de la ontología que se llama metafísica y hay múltiples y variadas contestaciones. La metafísica va encaminada a decidir quién existe, o sea quién es el ser en sí. Todos los demás seres, serán seres en ese ser en sí.

A la segunda pregunta: ¿qué es consistir?, hay también múltiples contestaciones posibles. Que a su vez, son las múltiples maneras de consistir. Los objetos consisten según la estructura de su objetividad. Esto da lugar a una teoría de los objetos en general, la teoría de la objetividad. La teoría de la consistencia de los objetos en general.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s