mano humana

La mano humana anatómicamente hábil ya existía medio millón de años antes de lo creído


La mano alberga algunos de los mayores secretos del éxito evolutivo del ser humano. La capacidad para fabricar y utilizar herramientas ha sido determinante para el desarrollo técnico y tecnológico de las sociedades modernas. Pero las claves de la aparición de esta habilidad manual propia del ser humano actual y de otros homínidos primitivos siguen siendo un enigma para los científicos, sobre todo debido a los grandes periodos de tiempo de los que no se tiene apenas información en el registro fósil.

Los seres humanos tenemos manos con una anatomía distintiva, que nos permite aplicarles mayores cantidades de presión, lo que a su vez nos dota de una buena capacidad para fabricar y utilizar herramientas. Los simios y otros primates no humanos carecen de estas características anatómicas distintivas en sus manos.  Se desconoce cuándo exactamente esa anatomía avanzada de la mano apareció por vez primera en la evolución humana.

La primera aparición en el registro fósil de esta estructura de un hueso llamado tercer metacarpo -el hueso central de la mano, el que une la muñeca con el dedo corazón- corresponde a los homínidos de la Sima de los Huesos (Atapuerca, Burgos), de hace unos 800.000 años. Ahora, un equipo internacional de investigadores ha encontrado un nuevo hueso de la mano de un ancestro humano que vivió en el este de África hace aproximadamente 1.420.000 años. 

El descubrimiento de este hueso es la evidencia más antigua conocida de la existencia de una mano humana con los rasgos fundamentales de la anatomía distintiva antes descrita, y sitúa tales rasgos más de medio millón de años antes de lo previamente conocido.

Lo que hace a este hueso tan especial y tan importante es la presencia de lo que se conoce como proceso estiloides o apófisis estiloides, una proyección de hueso en el extremo que se conecta a la muñeca. Hasta ahora, este proceso estiloides sólo se ha encontrado en los humanos anatómicamente modernos, en los neandertales y en algunos otros humanos primitivos. La falta de la apófisis estiloides impone serias limitaciones en actividades manuales tales como fabricar herramientas o usarlas.

El hueso fue encontrado cerca de yacimientos arqueológicos donde tiempo atrás se descubrieron las más antiguas herramientas achelenses conocidas. Las herramientas achelenses son enseres de piedra tallada entre las que figuran bifaces de más de 1,6 millones de años. Los bifaces son rudimentarias herramientas de piedra, comparables en algunos aspectos a hachas sin mango, y con una forma que recuerda un poco a la de una almendra, talladas por sus dos caras y con aristas cortantes, características sobre todo del Paleolítico inferior y del medio.

Fuente:
noticiasdelaciencia.com
elmundo.es

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