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El viento y el agua


el agua tiene el poder de retener nuestra energía o Chi cuando estamos ante su presencia.

Como ya hemos señalado, Feng Shui significa <<viento y agua>>. Para sintetizar su esencia no hay otro documento más válido que <<El libro de los muertos>>, del maestro Guo Pu, quien lo explicó de la siguiente forma: <<El Chi (energía) viaja y se dispersa con el viento, pero se retiene en presencia del agua>>.

El Feng Shui es un arte y, a la vez, una filosofía pues implica un modo de entender la vida. El principio fundamental que lo rige es la búsqueda de la unión perfecta entre el individuo y su hábitat en función de criterios topográficos y magnéticos. Actúa como una herramienta que ayuda a encontrar el camino que conduce hacia el equilibrio entre el sujeto y el medio que le rodea, a partir del conocimiento de las energías que fluyen a su alrededor. La energía está ahí, siempre presente en los espacios que habitamos, en la distribución de las habitaciones de nuestra casa, en el diseño y la decoración. Lo único que tenemos que hacer es aprender a utilizar dicha energía para que nos ayude a mejorar aspectos tan importantes como la salud o al éxito personal. Seguir leyendo El viento y el agua

I Ching


El I Ching, Yijing o I King, como mencioné ya en otra publicacion, debe su nacimiento a Fu Xi, el primero de los  mitológicos Tres augustos y cinco emperadores de la antigua China. Se lo ubica aproximadamente entre el 2852-2738 aC. Mediante la observacion de los fenómenos, con la extraordinaria inteligencia y persepción que caracterizaba a Fu Xi, este estaba determinado a descifrar las leyes de la existencia, pues él notaba que todo lo que sucedía, tanto en la tierra como en el cielo y dentro del propio cuerpo humano, seguían ciertos patrones comunes de existencia.

Según la tradición, Fu Xi fue el descubridor de los Ocho Trigramas, o Bāgùa (八卦), que suponen la base del I Ching y que le fueron revelados de manera sobrenatural al verlos escritos sobre el lomo de un animal mitológico, descrito como un dragón-caballo, que salió del Río Amarillo. Este dibujo es conocido como el Diagrama del Río (Amarillo) (河圖; Hétù) y se tiene también como el origen de la caligrafía china.

El I ching considera al hombre como un microcosmos, y por lo tanto una misma enseñanza o Ley de la naturaleza se puede aplicar tanto al hombre como al resto del Universo.

Origenes del Feng Shui


Para comprender la filosofía del Feng Shui, es vital, hacer un recorrido por su origen e historia. Tenemos que remontarnos a la China de hace varios miles de años para conocer el origen de esta practica tradicional china. Desde su incipiente inicio hasta nuestros días, ciertos eventos históricos, personajes y figuras mitológicas son fundamentalmente relevantes para el desarrollo del Feng Shui.

Para empezar, el Feng Shui surge de la observación de una mágica unión entre el hombre y su entorno, de una primitiva vida agraria al ver la suerte del hombre extrañamente ligada a los ciclos de la tierra, al clima, a la dirección y a la vegetación. Al percatarse del control que ejercían las fuerzas creativas y destructivas de la naturaleza, viento y agua, surge esta filosofía.

Este arte ancestral, debe su filosofía al Taoísmo, fundada por Lao-Tse, el Tao, es el principio absoluto del cosmos, el orden cósmico y la naturaleza, sobre esta base se desarrollo en China el Feng Shui. Los primeros textos que constatan la existencia de esta corriente en el Imperio chino datan de los siglos III y IV a. de C. Pero tuvieron que transcurrir varios siglos y algunas dinastías para que el Feng Shui consiguiera enraizar plenamente en la cultura china. Fue en el siglo VII, bajo la Dinastia Tang, cuando se constato su influencia y vivió su etapa de máximo esplendor, comprendida entre los siglos VII y X.

No fue sino hasta el siglo IX d.C. cuando este arte se dio a conocer en forma abierta a través de diferentes  Escuelas de Feng Shui. Aunque originario de China, el Feng Shui se difundió a occidente desde Hong Kong y Taiwán, ciudades reconocidas como las capitales mundiales del Feng Shui.

Cronología

Con respecto a su cronología, son pocos los datos fidedignos que puedan aportar evidencias contundentes acerca de la exactitud de su origen. Probablemente debido a que estamos tratando un tema que es tan antiguo como la propia civilización que lo vio nacer o al hecho de que existe la probabilidad de que los antiguos textos, con información relevante respecto al tema, se hayan perdido o  destruido accidental o deliberadamente. El hecho de que la historia ha sido registrada por el hombre, bien sea de forma oral o escrita, en ocasiones propicia que se entremezclen aspectos de carácter personal con sucesos verídicos. Lo que hoy podemos saber de las antiguas culturas es gracias a los pocos vestigios que se han podido rescatar.

Mitología

La mitología tiene una importante participación en la documentación de hechos históricos, sobre todo cuando se trata de este tipo de temas. Como es común en muchas culturas antiguas, la mitología influyó en el desarrollo y evolución del Feng Shui. A través de la mitología, el hombre pretendió dar sentido a aquello que no le era posible explicar.

El hombre siempre ha querido conocer su propio origen, pues siempre ha cuestionado su propia existencia, pero al carecer de elementos suficientes, únicamente parece lógico, recurrir a seres mitológicos o dioses creadores de todo lo existente. De igual forma, el hombre siempre ha deseado predecir su futuro y en todas las culturas antiguas surgieron métodos diversos para poder hacerlo.

Filosofía y Mito.

El origen del universo y de todo lo que existe es un concepto que siempre ha intrigado a la humanidad. Desde tiempos remotos los antiguos filosofos chinos afirmaban que en el principio solo existia la Nada. Si lo vemos desde esta optica, la ausencia de existencia es, por sí misma, una existencia en la que la Nada es la unidad de todo lo que existe, a lo que los chinos llaman la Gran Mónada. Con el paso del tiempo, la Gran Mónada se separó en la dualidad de los principios masculino y femenino (opuestos, pero complementarios), los cuales, a través de un proceso de augénesis o biogénesis, crearon todo lo que existe. Tal vez, hoy en día este concepto tenga una gran coherencia. Sin embargo, para poder explicarlo a la población en general no era tan simple. Por ello, probablemente, se genera la primera figura mitológica de China, el Pan Gu o Pan Ku.

Figuras

Pan Gu

Según la tradición, el Universo, inicialmente era un caos (la Nada), que en un momento dado adoptó la forma de una oscuridad en el interior de un huevo gigante (posiblemente la Gran Monada). En lo profundo de este huevo, se fecundó Pangú. Él fue creciendo y desarrollandose a medida de que las fuerzas vitales (Yin y Yang) se van complementando. Éste proceso duró 18.000 años y finalmente, al crecer y despertar,  luego de moldear la oscuridad, con sus herramientas (Cincel y Hacha) reventó el huevo que lo contenía, liberando  los elementos de la creación a los que había dado forma, dividiendo el yin del yang con su hacha gigante.

Las partes más ligera y puras, el yang (clara, masculina y caliente), salieron volando hacia arriba y dieron origen al cielo, mientras que las más pesadas, el yin (obscura, femenina y fría), fueron hacia abajo hasta dar forma a la tierra. A continuación colocó los pies encima de la tierra y puso el cielo de forma que reposara sobre su cabeza, pero vio que los elementos del yin y del yang continuaban moviéndose solos con la fuerza de los golpes con que lo había cincelado.

Así permaneció durante 18.000 años más, expandiéndose, separando el cielo de la tierra, elevándose el cielo cada día un zháng (丈, equivalente a 3’33 metros) mientras la tierra se hundía en la misma proporción y Pangu crecía también la misma longitud. Llegó un momento en que Pan Gu comprendió que ya no hacia falta que separara por más tiempo el cielo y la tierra, exhausto se tumbó a la tierra, donde murió y dio origen a todo un nuevo proceso creador. El aliento se convirtió en el viento, su cuerpo formó la tierra, las montañas, valles y llanuras; su sangre, en los rios y lagos; la voz en el estruendo del trueno, el ojo izquierdo en el sol y el derecho en la luna, su vello corporal se convirtió en arboles, flores, plantas y pasto; sus tendones se convirtieron en caminos de larga extensión y sus músculos en fértiles campos; sus huesos y dientes se convirtieron en metales y piedras preciosas; el cabello y la barba en las parpadeantes estrellas del cielo nocturno y su sudor fluyó como la generosa lluvia y el dulce rocío que alimenta a todas las cosas vivas de la tierra. Tanto como las manos como los pies dieron forma a las cuatro esquinas de la tierra, los cuatro puntos cardinales. Los parásitos que inundaron su cuerpo, dieron origen a los seres humanos y animales.

En otras versiones del mito de P’an-Ku, sus lágrimas fluyeron para convertirse en ríos y el resplandor de sus ojos se transformó en el trueno y el relámpago. Según esta interpretación, cuando P’an-Ku estaba contento brillaba el sol, pero cuando estaba enfadado negras nubes cubrían el cielo.

Origen

Algunos estudiosos consideran que su origen está en el sur de China o en el sureste asiático y hay zonas del sur de China donde el culto a P’an-Ku todavía pervive, levantándose multitud de templos y pabellones en su honor. Entre esos pueblos, donde la leyenda de P’an-Ku está muy extendida, P’an-Ku es representado como un ser con cuerpo de hombre y cabeza de perro y se le conoce con el nombre de rey Pan. En una de esas leyendas, se cuenta que P’an-Ku se casó con una princesa como recompensa por traer la cabeza de l rey Fang al rey Gao Xin, quien había prometido la mano de su hija a quien le trajese la cabeza de su enemigo, y fue P’an-Ku quien realizó tal empresa. Pero la princesa no quería ser vista con aquel ser, con cuerpo de hombre y cabeza de perro, y se mudaron a las lejanas montañas del sur de China. Allí pudieron vivir felices y tuvieron tres niños y una niña.

Fu Hsi o Fu Xi

Su existencia es un misterio. Las leyendas chinas afirman que vivió entre el 2852 y el 2738 a.C. Sea un ser verdadero o mitológico, es una de las figuras más importantes de la China antigua, tanto en el sentido practico como en el esotérico. Se le sitúa dentro del grupo de los primeros monarcas sabios, en una época en la que aún las dinastías y la suceción de poder se daba por méritos y no por descendencia. Fue el primero de los mitológicos Tres augustos y cinco emperadores de la antigua China.

Gobernante y chamán a la vez, se le atribuye el haber enseñado a su pueblo a pescar con redes (inspirado por las telas de araña), a domesticar animales y a cocinar con fuego. A él se le atribuye la invención de los pictogramas o escritura incipiente, la invención de las normas de civilización, las técnicas de cálculo mediante nudos en cuerdas.

Una lápida de piedra del año 160 de nuestra era le muestra con Nüwa, su hermana y/o esposa, que tambien suele formar parte de los Tres augustos y cinco emperadores. En otras tradiciones, Nüwa y su esposo Fu Hsi, son conocidos como “los padres del género humano“, ya que se les considera los ancestros de éste. Se los suele representar con cuerpo humano y cola de serpiente o dragón, forma con la que tallaron los ríos del mundo y lo desecaron tras las inundaciones.

Fu Hsi se distinguió de entre todos los hombres comunes por su notable inteligencia y capacidad de observación de los fenómenos terrestres y celestiales. En el principio no existían ni la moral ni el orden social. Los hombres sólo conocían a sus madres, no a sus padres. Cuando estaban hambrientos, buscaban comida; cuando estaban satisfechos, tiraban los restos. Devoraban los animales con la piel y el pelo, bebían su sangre y se vestían con pieles y juncos. Entonces llegó Fuxi y miró hacia arriba y contempló lo que había en los cielos y míró hacia abajo y contempló lo que ocurría en la tierra. Unió al hombre con la mujer, reguló los cinco cambios y estableció las leyes de la humanidad. Concibió los ocho trigramas para conseguir el dominio sobre el mundo.

Fu Hsi estaba determinado a descifrar las leyes de la existencia, pues él notaba que todo lo que sucedía, tanto en la tierra como en el cielo y dentro del propio cuerpo humano, seguían ciertos patrones comunes de existencia. A Fu Hsi se lo considera como el patrón de las artes adivinatorias y el primero en organizar sacrificios y culto en honor de los espíritus.

Según la tradición fue el descubridor de los Ocho Trigramas, o Bāgùa (八卦), que suponen la base del I Ching o Yijing y que le fueron revelados de manera sobrenatural al verlos escritos sobre el lomo de un animal mitológico, descrito como un dragón-caballo, que salió del Río Amarillo. Este dibujo es conocido como el Diagrama del Río (Amarillo)(河圖; Hétù), considerado también como el origen de la caligrafía china.

Fu Xi vio en estos signos un mensaje del Cielo, lo que le indujo a penetrar en los misterios de su entorno, tal y como se describe en los apéndices del Yijing: «Cuando en la antigüedad el honorable Bao-Fu-Xi, soberano del mundo entero, miró hacia arriba para contemplar las imágenes que había en el Cielo, y luego hacia abajo para observar los modelos surgidos de la Tierra, observó los dibujos de cada ave y de cada bestia, y qué cosas eran adecuadas para la Tierra. Para lo cercano, eligió [compararlos con] su propio cuerpo; para lo lejano, escogió [compararlos con] otras cosas, y a partir de ahí creó los Ocho Trigramas.

El estudio del diagrama del río Amarillo desembocó en la concepción de ocho figuras de tres líneas que podían otorgar información sobre la estructura intrínseca de todas las cosas del mundo en términos de complementariedad: calor-frío, luz-oscuridad, movimiento-quietud, firmeza-ductilidad, etc. Recurriendo solamente a estas ocho figuras paradigmáticas, Fu Xi intentó explicar el espacio y el tiempo, ordenar la realidad y descifrar el lenguaje en el que se expresa el mundo. El resultado fue la comprensión de la inmutabilidad del cambio, la permanencia de las transformaciones; en lugar de comprender la mecánica del mundo de forma estática, Fu Xi propuso una mirada dinámica y compleja, que no se basa en la permanencia, sino en las continuas transformaciones y evoluciones.

La naturaleza dual del caballo-dragón, animal místico, reviste una gran importancia: el dragón es el animal simbólico asociado, en el Libro de los Cambios, al yang puro, al poder creativo del Cielo y al hexagrama Qian; por su parte, el caballo –más precisamente la yegua– es el animal representativo del yin puro, del poder pasivo de la Tierra y del hexagrama Kun. La fusión de las dos energías primordiales en un solo ser es un hecho de una trascendencia capital.

Fu Xi vio en estos signos un mensaje del Cielo, lo que le indujo a penetrar en los misterios de su entorno, tal y como se describe en los apéndices del  I Ching «Cuando en la antigüedad el honorable Bao-Fu-Xi, soberano del mundo entero, miró hacia arriba para contemplar las imágenes que había en el Cielo, y luego hacia abajo para observar los modelos surgidos de la Tierra, observó los dibujos de cada ave y de cada bestia, y qué cosas eran adecuadas para la Tierra. Para lo cercano, eligió [compararlos con] su propio cuerpo; para lo lejano, escogió [compararlos con] otras cosas, y a partir de ahí creó los Ocho Trigramas».

Las cinco familias sagradas de Buda, Budas dhyani


Las cinco familas sagradas de Buda, Budas dhyani
Azul (simbolizando cielo/espacio)
Buda Akshobya, de color azul y su actividad es apaciguar las emociones, en particular, el sufrimiento, las enfermedades, la frustración, y la aflicción. El azul simboliza la permanencia que no cambia, al igual que el cielo que siempre ha sido azul, tanto este año como hace cien años. El Buda Akshobhya sostiene un vajra es su regazo, símbolo de indestructibilidad y naturaleza no cambiante. Se sienta en la posición vajra (o del loto) para simbolizar su indestructible naturaleza y su mano derecha toca la tierra, lo que también constituye un gesto de lo que no cambia. El trono de Amoghasiddhi esta apoyado por garudas. Un garuda es una figura mítica, mitad hombre y mitad ave. Respecto a Amoghasiddhi, Lama Govinda dice que el garuda simboliza “el hombre en transición hacia una nueva dimensión de conciencia, transición  de humano al estado sobrehumano que tiene lugar en la oscuridad misteriosa de la noche invisible a los ojos.
El mudra de Amoghasiddhi, formado aquí por su mano derecha, es el mudra del abhaya. Es el gesto de intrepidez y protección. El bija de Amoghasiddhi es Ah y su mantra es Om Amoghasiddhi Ah.
En un mandala, Akshobhya reside en el Este y se encuentra sobre un trono sostenido por elefantes.
“Akshobhya” es un nombre Sánscrito que cuando fue traducido al tibetano se llamó Sangye Mikyodpa o el “inamovible, estable e inmutable Buda.” Es llamado “inamovible e inmutable” porque cuando no se le realiza y la emoción perturbadora de la ira está presente, todo cambia: nuestro cuerpo comienza a mostrar síntomas alterados y el amigo con el que estamos enfadados se convierte en nuestro enemigo. Cuando esta ira se purifica, todo es apacible y estable, lo que constituye la realización del inmutable, estable y permanente Buda Akshobya.
La primera emoción que nos perturba es la ira o la agresión, que a menudo nos aparece como la más tenaz de las cinco emociones perturbadoras. Desarrollamos ira ante una persona o situación que no nos gusta o que nos frustra. La ira es tan poderosa que no sólo nos daña a nosotros mismos, sino que además daña también a los otros. A largo plazo, la ira excesiva puede conducir a un renacimiento en circunstancias desfavorables, porque esta emoción lleva al desarrollo de karma negativo. Puesto que la ira intensa puede resultar en un renacimiento negativo, no sólo causa sufrimiento y dolor en esta vida, sino que además causa sufrimiento en la próxima vida, donde incluso sobreviene como resultado un sufrimiento más intenso. Para liberarse de la experiencia del sufrimiento y el dolor en esta vida y de renacer en niveles inferiores, es necesario emplear métodos para superar y eliminar la ira y el odio.
Amarillo (simbolizando la tierra)
Buda Ratnasambhava, de color Dorado (amarillo), tiene la cualidad de la purificación del orgullo. Ratnasambhava es un nombre Sánscrito, pero en tibetano es llamado Sangye Rinchenjungdan. La palabra tibetana sangye significa “Buda” y la palabra rinchen significa “precioso”, refiriéndose a todas las cosas preciosas, buenas e inmaculadas. La palabra jungdan significa “la fuente.” Entonces, Ratnasambhava es la fuente de todas las buenas cualidades, siendo estas preciosas cualidades la ausencia de orgullo. Cuando el ego o el orgullo han sido eliminados, estamos abiertos para recibir todo el conocimiento y las cualidades positivas.
Cuando la obscura emoción del orgullo es purificada y al deshacernos de nuestro ego, surge la sabiduría de la igualdad. Al nacer, desarrollamos una creencia de ser un individuo o de ego que nos hace pensar: “Estoy separado de los demás.” Este sentimiento de separación de los demás conduce al surgimiento de la emoción perturbadora del orgullo, porque empezamos a pensar que somos mejores o superiores a los que están en una posición menos afortunada. Por ello comenzamos a creer que existen cosas deseables o “buenas”, que los otros también suelen creer que son buenas, y cosas “malas” o no deseables, que los otros también suelen creer que son malas. Esto nos conduce entonces al orgullo y a pensar que somos mejores que los demás. Mientras que mantengamos esta creencia, nunca seremos capaces de identificarnos con los otros.
Ratnasambhava reside en el sur y es de color amarillo o dorado y representa la riqueza. Ratnasambhava sostiene una joya que satisface los deseos, que da a cualquier persona todo aquello que desea. Él está sentado en la postura vajra de la satisfacción, en un trono sostenido por caballos, que representan las cuatro bases de los poderes milagrosos que habilitan pasajes sin obstáculos en todas partes. Su mano derecha se halla en el mudra de conferir la generosidad suprema, mostrando que él posee generosidad pura.
Rojo (simbolizando fuego)
Buda Amitabha, de color rojo, representa la purificación del deseo o el apego. Con la sabiduría discerniente resultante de la realización del Buda Amitabha, no existen el apego o el deseo y por ello no surgen la desilusión o el anhelo, apego y repulsión son emociones perturbadoras que surgen por la falta de comprensión sobre la naturaleza de las cosas tal y como son y como aparecen, sin opiniones confusas y basadas en prejuicios. Es debido a la ignorancia que la mente acepta y rechaza los objetos del apego y la repulsión.
Cuando las emociones perturbadoras del apego y el deseo son purificadas, esto nos conduce a la realización de la sabiduría discerniente . La emoción obscura del deseo causa mucho sufrimiento, porque el deseo nos distrae y mantiene nuestra mente inquieta y ocupada. Cuando estamos apegados a las cosas, nunca estamos satisfechos y siempre deseamos más cosas y mejores. El deseo nos hace estar continuamente ocupados en trabajar y en actividades para conseguir satisfacer las apetencias de nuestra mente. Puesto que constantemente queremos más y que a menudo perdemos lo que deseamos, el deseo sólo nos conduce a la insatisfacción en la vida. Es con esta sabiduría que comprendemos y sentimos simpatía por cada uno de los seres vivos, apreciando las cualidades de los otros.  Esta realización es tan poderosa que todas las cosas quedan naturalmente magnetizadas como si nos pertenecieran, ya que quedamos plenamente identificados con todo.
El Buda Amitabha es de la familia del loto porque un loto nace en aguas pantanosas, mientras que su flor permanece inmaculada. La purificación de la emoción negativa del apego es un estado de paz pura e inmaculada. Por lo tanto, el Buda Amitabha se sienta en la completa postura vajra, con las dos manos descansando en la posición meditativa de claridad mental. Él percibe perfectamente las cosas tal y como son y tal como aparecen, sin nociones subjetivas. Este es un estado de paz y tranquilidad. Él reside en el mandala del reino Búdico de “Dewachen”.
Verde (simbolizando aire/viento)
Buda Amoghasiddhi, “Conquistador Omnipotente” o “El que Infaliblemente Logra Su Meta“, es la realización de todas las sabidurías y la completa purificación de los celos, que constituyen un obstáculo para el éxito material y espiritual. Su actividad es el perfecto logro y satisfacción de los objetivos significativos. Más aún, su actividad elimina los impedimentos diarios como son las enfermedades y obstáculos.

Mientras los celos determinen nuestra actitud, estamos obligados a experimentar más obstáculos para alcanzar el éxito y metas personales. Los celos evitan e impiden a un individuo lograr su propio bienestar, y como resultado experimenta mucho más sufrimiento y continúa desarrollando más celos hacia aquellos que poseen más. Esta es la razón por la que la sabiduría de todos los logros es experimentada en la ausencia de los celos, es decir, cuando los celos son eliminados, todos los deseos se obtienen de forma natural y sin esfuerzo.

El Buda Amoghasiddhi sostiene un vajra doble en la forma de cruz en su mano izquierda, lo que simboliza que su actividad impregna y toca todas las direcciones. Él se sienta en la postura del loto. La mano izquierda de todos los Budas dhyani reposa en la postura meditativa de la inmutable realización del dharmata. La mano derecha de  Amoghasiddhi se encuentra en el mudra de la protección sin miedo. Él protege a todos los seres vivos de cualquier tipo de calamidades, obstáculos e influencias negativas. Por ello la postura es conocida como el mudra de la protección sin miedo. Amoghasiddhi reside en el Norte.

Blanco (simbolizando agua)

El quinto Buda dhyana es el Buda Vairoçana, en tibetano, Sangye Namparnanzad, que significa “conocimiento perfecto de todas las cosas como se manifiestan“. Es de color blanco, representa la pureza de la sabiduría del dharmata. La sabiduría que despunta cuando la ignorancia es superada es la sabiduría que supone la realización del estado más elevado.

Hasta hoy, hemos fracasado en realizar la forma en la que las cosas son, debido a la ignorancia que causa nuestra confusión mental y que nos conduce a realizar acciones negativas. La purificación de la ignorancia engendra realización de la sabiduría que ve la naturaleza verdadera de los fenómenos. La ignorancia consiste en fracasar a la hora de reconocer lo que es pleno y no pleno, errando en reconocer la verdad absoluta y convencional. La ignorancia es la raíz de las emociones perturbadoras por lo que, por ejemplo, es sólo a causa de la ignorancia que uno siente ira. Sólo actuamos agresivamente hacia los demás debido a que ignoramos que la ira sólo nos trae dolor y aflicción a nosotros mismos y a los otros.

El Buda Vairoçana sostiene la rueda del Dharma en sus manos, lo que simboliza, tanto la ausencia de la ignorancia, como un pleno y claro conocimiento de todas las cosas como son y como se manifiestan. La rueda del Dharma nos conduce desde la ignorancia hacia la sabiduría. En tiempos de Buda, eran las ruedas de un carruaje las que conducían al destino perseguido. De manera similar, la rueda del Dharma nos lleva desde la oscuridad de la ignorancia hacia la sabiduría de la verdadera naturaleza de los fenómenos.

Ambas manos del Buda Vairoçana se hallan colocadas en el mudra llamado “iluminación” o, en ocasiones, “el mudra de girar la rueda del Dharma.” Puesto que la única manera de eliminar la ignorancia y las impurezas es aprendiendo el Dharma, el Buda Vairoçana revela el Dharma a todos los seres vivientes. Él es de color blanco, representando “la ausencia de imperfecciones”, y descansa en el centro del mandala sobre un trono sostenido por leones.

Bandera de plegaria


Constituyen un símbolo característico de países como Tibet, Nepal y Buthan. Tienen su origen en el Bön, una de las tradiciones y creencias que existían (y todavía existen) en el Tibet antes de la llegada del budismo. Cuando el budismo llegó al Tibet, en el año 800 D.C. (era actual), adoptó las banderas del Bön e introdujo en ellas los mantras e iconografías que le eran propios.  El Budismo se introdujo por primera vez en el Tibet por Padmasambhava. Posteriormente, Atisha llegó para enseñarle Budismo al pueblo tibetano en 1040 D.C. trayendo con él el Estandarte de la Victoria indio y con ello las banderas de oración ganaron más popularidad. Las banderas tibetanas de oración son entonces, una síntesis de las banderas de los elementos de la religión Bon y el dharma del budismo indio.

Con la llegada del budismo, el hecho de colgar las banderas cambió ligeramente de propósito: se trataba ahora de situarlas en el punto más alto posible, donde fuesen rozadas por el viento, para que éste se purifique y lleve consigo las bendiciones y buenos deseos escritos en ellas. Cuando debido al agua o al paso del tiempo las banderas se desgastan, son cambiadas por otras para iniciar un nuevo ciclo. Este cambio, que normalmente se realiza el día del Año Nuevo Tibetano (a finales de febrero), simboliza también otro de los grandes pilares del budismo, según el cual todo es perecedero, pero al mismo tiempo, todo nace de nuevo.

Los cinco colores tradicionales representan las cinco familias de Buddha (Budas dhyani), los cinco elementos internos y los cinco 5 elementos externos (Espacio, agua, fuego, viento y tierra). Las 5 Familias de Buda, describen el camino a la iluminación mediante la pacificación de las cinco emociones oscuras (Skt. Kleshas), la rabia, el apego, la ignorancia, el orgullo y la envidia. Los cinco colores tradicionales son Azul-espacio, Blanco-agua, Rojo-fuego, Verde-aire-viento y Amarillo-tierra, y se ordenan de izquierda a derecha en un orden específico. Distintos elementos se encuentran asociados con diferentes colores en tradiciones especificas, propósitos y sadhana.

En el centro de una bandera de plegaria generalmente se encuentra un “Lung ta“, El Caballo de Viento, que simboliza la realización de trabajos positivos de una manera más satisfactoria e inmediata. Este lleva tres joyas llameantes en su lomo. El Ta es un símbolo de velocidad y de la transformación de la mala suerte en buena suerte. Las tres joyas llameantes simbolizan a Buda, el Dharma (enseñanzas budistas), y el Sangha (comunidad budista), los tres vértices de la tradición filosófica tibetana. El Caballo del Viento es el poder de la fuerza. Esto es sentirse libre de miedo. Con esta energía, todas las cosas emergen sin obstáculos. El “Caballo del Viento”, simboliza la fortuna y la suerte, y es el encargado de hacer que estas plegarias lleguen a quien lo necesita. Aquéllos que tienen una buena energía del viento tienen fortuna y suerte en la vida. A veces cuando un Lama le dice a usted que tiene la energía del viento muy baja, significa que usted enfrenta obstáculos.

Plasmados en cada una de las cuatro esquinas de la bandera, se encuentran los cuatro animales de poder,  garuda (pájaro), el dragón, tigre y el león blanco. Garuda es un ave que come serpientes y simboliza el espantar la voluntad o intenciones del mal. El dragón simboliza el alejamiento de diferentes amenazas del cielo como los rayos etc. El Tigre simboliza el éxito en cada paso de la vida, sin tropiezos. Los leones simbolizan a los seres que enfrentan con valor cada paso de la vida.

Rodeando el Lung ta se presentan distintas versiones de unos 400 mantras tradicionales (invocaciones rituales poderosas), cada uno dedicado a una deidad particular. Estos escritos incluyen mantras de tres de los grandes Bodhisattvas budistas: Padmasambhava (Gurú Rinpoche), Avalokiteśvara (Chenrezig, el bodhisattva de la compasión, y el patrono del pueblo tibetano), y Manjusri.

Los mantras impresos,  o taras (nombre sánscrito) significan en el causativo hacer atravesar, hacer alcanzar la otra orilla, en sentido propio como figurado, de ahí el sentido general de salvar, socorrer, liberar. Tara es por lo tanto: aquella que hace atravesar (el océano de las existencia) o también aquella que hace alcanzar (la otra orilla en la que cesan los estados condicionados de la existencia). En el caso de las 21 Taras, uno está invocando las bendiciones de Tara en todas sus expresiones o manifestaciones.

Nosotros podemos elevar la energía del viento mental y físicamente. Mentalmente, nosotros elevamos la energía del Caballo de viento a través del desarrollo de la compasión, la bondad amorosa y la sabiduría. Esto es lo más importante. Cuando usted tiene confianza en su mente e intrepidez, esto es energía del viento mental. Físicamente, nosotros elevamos esta energía respetando el ambiente, y protegiendo ambos elementos, los de fuera y dentro. Así, con una motivación pura, usted eleva la energía del viento.

Básicamente, el caballo de viento se relaciona con el karma. La raíz es causa del karma. Cualquier causa que nosotros creamos, significará la experimentación de un resultado.

Mani tibetano


Rueda Mani

También conocido como “Rueda de las plegarias“, es una rueda cilíndrica, construida de metal, madera, piedra, cuero, o algodón en bruto, que gira entorno a un eje central. Tradicionalmente, el mantra Om Mani Padme Hum se encuentra escrito en la superficie exterior de la rueda en sánscrito. También a veces posee dibujos de dakinis, protectores y muy a menudo los ocho símbolos auspiciosos Ashtamangala. El hacer girar la rueda tiene el mismo efecto meritorio que recitar las plegarias, un giro tiene un mérito equivalente al de leer la inscripción en voz alta, cuantas más veces el mantra Om Mani Padme Hum está escrito en la rueda, más poderosa es la rueda de plegaria (ya que será repetido más veces el mantra). A medida que el practicante gira la rueda, se focaliza en la mente repitiendo el mantra Om Mani Padme Hum. Es mejor girar la rueda a un ritmo suave, no demasiado rápido o frenéticamente.

Los beneficios atribuidos a la práctica de girar la rueda son vastos. No solo sabiduría, compasión y el despertar la iluminación (Budeidad) en el practicante, también permite el desarrollo de poderes espirituales (siddhis) como clarividencia, precognición, leer los pensamientos de otro, etc. Igualmente permite purificar los elementos negativos (karma negativo). El solo hecho de girar la rueda, también trae beneficios, incluso un insecto que cruza la sombra de la rueda se verá beneficiado. Thubten Zopa Rimpoche comenta que instalar una rueda de plegarias tiene la capacidad de transformar un lugar “…apacible, agradable y conducente a la mente”. El simple echo de tocar una rueda de plegaria se dice trae gran purificación al Karma negativo y oscurecimientos.

En el budismo existe una gran variedad de “Manis” para ayudar a que los practicantes se aproximen aún más a la iluminación. El practicante hace girar la rueda en sentido horario, en la dirección en que los mantras están escritos, la dirección del Sol cruzando el cielo.

Existen varios tipos de Ruedas de la Plegaria:

Rueda Mani

La rueda Mani, o la rueda de plegaria de mano, es un cuerpo cilíndrico montado sobre un mango de madera o metálico. El cilindro en ponderado con una cuerda o una cadena haciéndolo girar por suaves rotaciones de la muñeca haciendo girar el mantra que contiene.

Ruedas de agua

Este tipo de rueda de plegaria es simplemente una rueda de plegaria que es girada por la corriente del agua. El agua que es tocada por la rueda se dice que se convierte en bendecida, y leva poderes purificadores a las formas de vida en océanos y lagos que alimenta.

Rueda de fuego

Esta rueda es girada por el calo de una candela o por luz eléctrica. La luz emitida desde la rueda de plegaria entonces purifica los karmas negativos de los entes vivientes que toca.

Rueda de viento

Esta rueda es impulsada por el viento. El viento que toca la rueda de plegaria ayuda a aliviar el karma negativo de los que la tocan.

Ruedas de plegaria estacionarias

Muchos monasterios alrededor de Tibet tiene muchas ruedas de metal fijas puestas lado a lado en una fila. Los transeúntes pueden hacer girar la fila entera simplemente deslizando las manos sobre cada una de las ruedas.

 

Ruedas del dharma eléctricas

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Ruedas del dharma eléctricas en Samye Ling en Escocia, 2009.

Algunas ruedas son alimentadas con motores a corriente eléctrica. “Thardo Khorlo”, como estas ruedas eléctricas son algunas veces conocidas, contienen miles de copias del mantra de Chenrezig y muchas copias de otros mantras. El Thardo Khorlo puede ser acompañado de luces y música si uno lo elige. De cualquier modo el Lama Zopa Rinpoche ha dicho, “El mérito de girar una rueda eléctrica va a la compañía de electricidad. Esto es por lo cual prefiero que los practicantes usen su propia ´energía correcta´ para hacer girar la rueda”

 

Ruedas de plegaria digitales

El Dalai Lama ha comentado que GIFs en sitios Web trabajan justo como otras ruedas de plegarias. A medida que la imagen GIF gira, ondas de compasión se emanan en todas direcciones al área circundante.

Algunos han sugerido que el giro del disco rígido (muchas miles de rotaciones por minuto) pueden actuar de forma similar a una rueda de plegaria salvando la imagen de Om mani padme hum u otro mantra en su máquina local.

 

Ruedas de plegaria operadas por Internet

Este tipo de rueda de plegaria es una rueda de plegaria estacionaria eléctrica que puede ser acribada por una interfaz Web. Antes de girar la rueda un deseo o un mantra puede ser entrado a la interfaz Web. Y vía una webcam el usuario puede ver la rueda girar

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Rueda_de_plegaria

Ideograma de la Doble Felicidad



Esta compuesto por dos palabras, Shuan Hsi, que juntas forman el ideograma de la doble prosperidad y la doble felicidad. Es signo de longevidad, amor, felicidad y unión en lo que respecta a las relaciones de pareja. Debe colocarse en la habitación si deseas encontrar pareja o conservar con suprema felicidad la ya obtenida. Este año colócalo junto a “el pedestal dorado” para que tu riqueza se multiplique.

Ideograma Om


Por las creencias hinduistas, Om es la sílaba sagrada que dio origen a la creación. Su pronunciación como manta produce en el espacio una energía suprema vibraciones, que cambia la frecuencia del ambiente hacia positiva.

Representa la vibración primordial de todo el Universo. Es un concepto abstracto, pero análogamente a la teoría moderna del Big Bang o estallido primordial del Universo, “OM” es la vibración original de donde proviene toda la creación. En sí, “OM” es una vibración, cuya interpretación audible se traduce en “Om“. Es el mantra o sonido más poderoso de todos los mantras. Por medio de la meditación en “Om” se  alcanza el estado de liberación o “moksha“. Se utiliza como un poderoso sonido abstracto (sin objeto de representación) en la meditación. Por medio de la repetición mental de la sílaba “Om” la mente se va volviendo cada vez más firme y estable, sus olas se calman y se deja traslucir el fondo del océano de paz y felicidad infinita o “ananda“. Sus vibraciones brindan un flujo positivo de vibraciones que se sienten en todo el cuerpo, estimulando particularmente la glandula hipófisis.